noviembre
28

Y Montoro rectificó

Publicado en: Blog, Editoriales Revista Truck por F. Javier Pedroche

Desconvocado el paro del transporte de mercancías por carretera

Dicen que rectificar es de sabios, pero mucho nos tememos que el cambio de opinión de nuestro ministro de Hacienda, y su intransigente postura respecto a la devolución del céntimo sanitario, no sea el caso. Solo las circunstancias y las presiones recibidas desde fuera y dentro de su propio gobierno le han obligado a tomar una decisión que ni de lejos estaba dispuesto a adoptarla: cumplir una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

El empecinamiento de Cristóbal Montoro, rozando la chulería, ha sido de tal magnitud que ha llevado a las asociaciones representadas en el Comité Nacional del Transporte por Carretera, tan alejadas tradicionalmente de adoptar medidas de fuerza, a convocar un paro de 72 horas, provocado por lo que ellos mismos han calificado como un total desprecio por parte del titular de Hacienda. Un paro que podría haber colapsado la actividad económica de este país, en unos momentos en los que algunas cifras, las macroeconómicas eso sí, que apuntan a una cierta recuperación.

Las negociaciones, así como las fuertes presiones ejercidas por los cargadores, especial la industria automovilística que ya se veía con el temor de tener que parar sus cadenas de montaje porque eso es lo que tiene el just in time, se han producido entre bastidores, y el anuncio del paro en el transporte de mercancías por carretera apenas ha tenido repercusión en la opinión pública, a pesar de los inconvenientes que una situación así acarrearía.

Solo la convocatoria del paro y las presiones de los cargadores han llevado a Montoro a tener que cumplir una sentencia de la Unión Europea

Se demuestra una vez más, y triste es tener que llegar a situaciones límite para esta constatación, que el transporte de mercancías por carretera representa una actividad estratégica para la economía de un país, y que los gobiernos bien harían en concederle la misma atención que a otros sectores industriales y de servicios. El descontento del sector con sus gobernantes crece en forma proporcional a su falta de escucha de los problemas que los acucian, hasta que la desfachatez de un impuesto ilegal, que casualmente impuso el mismo protagonista que ahora se ha visto obligado a tener que devolver las cantidades percibidas de forma tramposa, ha sido la gota que ha desbordado el vaso de la indignación.

Pero no olvidemos que el resto de los problemas siguen ahí, que la carretera sigue siendo maltratada por el gobierno en beneficio de los otros medios de transporte, más por cumplimento de las directrices que emanan de Bruselas que por propio convencimiento, y que los transportistas han demostrado su fuerza. Una fuerza que bien aplicada, en su justa medida y de forma inteligente y unida podría llevarles a conseguir sus justas reivindicaciones. Solo falta en que todos los componentes se pongan de acuerdo en cuales con sus reales y posibles reivindicaciones, y presenten de una vez por todas una plataforma común que termine, o palie, sus problemas de una vez por todas.

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