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UN REGLAMENTO DISCUTIDO

Publicado en: Blog por F. Javier Pedroche

Después de largos años esperando, no parece que el ROTT haya respondido a las expectativas del sector, o quizás sí, porque es verdad que el mundo del transporte ya tenía sus reticencias hacia el documento final. Pero lo cierto es que muy pocos textos legislativos han suscitado semejante unanimidad de los sectores afectados, desgraciadamente, eso sí, en contra, lo que a priori transmite una absoluta falta de consenso en su redacción.

Apenas cumplidos los tres primeros meses desde su entrada en vigor, las voces discordantes se repiten constantemente desde empresas, conductores y asociaciones profesionales, en lo que se ha definido como un intento fallido de modernización del sector. Y es que quizás uno de los mayores pecados de la nueva normativa haya sido su tardanza en conseguir tanto el texto definitivo como su aprobación, máxime haciendo referencia a un sector tan sometido a cambios estructurales como el transporte por carretera en la actualidad.

Que cualquier actividad social, y mucho más económica, vaya por delante de las leyes es algo que no debería sorprendernos a estas alturas, pero que una nueva disposición se inscriba en el Boletín Oficial del Estado sin prever, no ya el futuro de dicha actividad, sino el presente, ya resulta menos explicable. Lo malo es que en este caso no se ha tenido en cuenta ni tan siquiera el pasado.

Ojeando algunos artículos del nuevo Reglamento da la sensación de que es un excelente ejercicio teórico sobre el transporte por carretera, pero bastante alejado de la presente realidad del sector. Podría parecer más a un catálogo de infracciones y sanciones que de las soluciones que necesita esta actividad económica para su completo desarrollo. Posiblemente los legisladores hayan intentado establecer unas nuevas reglas del juego, aunque sin la intervención de los actores principales se nos antoja un tanto complicado, pero más parecen coartadas justificativas de mayor recaudación o de dejar fuera a muchas empresas de transporte.

De hecho, de todos los puntos controvertidos de este Reglamento, sin duda, el que mayor preocupación suscita al sector es el concepto de honorabilidad, que más bien parece sacado de una novela del movimiento romántico con sus solemnes duelos a pistola. Pero aquí, de novela no tiene nada, y sí de espada de Damocles sobre empresarios y autónomos.

Los datos de la última inspección del Plan Nacional son elocuentes, y la propia Fenadismer ha dado la voz de alarma al señalar que si a las infracciones muy graves impuestas se les hubiera aplicado el requisito de pérdida de honorabilidad según el ROTT habría representado la desaparición de miles de empresas en nuestro país.

Cumplir la Ley es un requisito inexcusable para la convivencia en una sociedad democrática, la regla de juego que nos imponemos para la coexistencia, pero también es importante que la Ley vaya acorde con la realidad de las distintas actividades, que sepa adaptarse a sus necesidades y que no encorsete su desenvolvimiento. Y el ROTT no ha resultado esa norma para el transporte.

JAVIER PEDROCHE

Director

jpedroche@edpl.es

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