diciembre
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UN AÑO DIFÍCIL

Publicado en: Blog por F. Javier Pedroche

El final de año acostumbra a ser período de balance, de recorrer con la memoria el camino andado, no como nostalgia sino con propósito de la enmienda y evitar repetir errores pasados. Un año que no ha sido nada fácil para el transporte, ¡otro más!, en el que a la espera de que sus reivindicaciones empiecen a ser consideradas por los gobiernos correspondientes se le han venido uniendo nuevas situaciones que no hacen presagiar nada bueno.

El transporte tiene males endémicos de muy difícil solución, directamente relacionados con su propia existencia y con la peculiar estructura que el sector tiene en nuestro país, donde los autónomos y las pequeñas flotas siguen siendo mayoría, a pesar de que ha sido un colectivo duramente castigado durante la crisis, que se ha llevado por delante muchas empresas.

Pero también sufre constantes intromisiones desde el exterior bajo supuestos intentos de regularizar y de reestructurar el sector, a base de leyes e imposiciones que, tarde o temprano, terminan desestabilizando más que otra cosa. La transformación llevada a cabo por el sector del transporte hasta ahora es mínima si lo comparamos con los cambios que se avecinan y que ya a nadie se le escapan. La nueva economía reclama nuevos métodos y el transporte debe dar cumplida respuesta a ellos, pero para ello deberá haber resuelto antes todos o gran parte de sus temas pendientes.

Pero comienza un nuevo año y de nuevo la incertidumbre se cierne sobre el sector, que deberá hacer frente a las amenazas serias. La aprobación definitiva del ROTT será la principal cabeza de batalla a la que deberá enfrentarse el transporte, y parece que va a ser duro, ya que el texto definitivo, tras no pocas negociaciones, no parece satisfacer a nadie, y algunas asociaciones ya han mostrado su total rechazo.

Y ya que hablamos de negociaciones, la reciente ruptura de las que mantenían transportistas y cargadores abre nuevas incógnitas sobre diversos temas, siendo el principal la aprobación o no de las 44 toneladas, algo que los segundos vienen solicitando con insistencia y que, si nadie, lo remedia, el gobierno terminará dando luz verde.

Otro punto caliente es la normativa que obliga a camiones a transitar por peajes, que no solo es una mala noticia para los transportistas, sino que va a acabar con muchos negocios limítrofes con las carreteras, que daban servicio a vehículos y conductores. Una política que se va extendiendo y que ha encontrado la resistencia de empresas y autónomos por el incremento de los costes que ello conlleva con difícil repercusión en los precios.

Y, por si fuera poco, si finalmente el Ministerio de Hacienda no rectifica con la política de módulos, muchos autónomos deberán abandonar la profesión, aunque quizás lo más difícil sea vivir con la incertidumbre cada cambio de Presupuestos. Y mientras, de Europa se espera que la flexibilización de la Directiva de Tiempos de Conducción y Descanso, para permitir que los conductores puedan llegar a dormir a casa sin necesidad de tener que infringir el tacógrafo.

Con este panorama, va a ser muy difícil convencer a los jóvenes que la de conductor es una profesión de futuro y que llegue savia nueva al sector, pero va a ser aún más complicado convencer a los que ya están que se mantengan en su sitio, al menos, a los más pequeños.

JAVIER PEDROCHE

Director

jpedroche@edpl.es

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