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TASAS Y MÁS TASAS

Publicado en: Blog por F. Javier Pedroche

 

Desde prácticamente el comienzo de los tiempos, las empresas de transporte han representado una incesante fuente de ingresos para ajenas arcas públicas y privadas. Esta actividad ha sido, es y, lamentablemente, será un sector del que se sirven Administraciones locales, autonómicas y nacionales, para sanear sus maltrechos balances, y un buen negocio para actividades colaterales que viven del mismo.

Además de la fiscalidad común a cualquier actividad económica, el transporte soporta, entre otros, los relativos a los que gravan los combustibles, sin los cuales le sería imposible desempeñar su labor, el impuesto de vehículos de tracción mecánica, la inspección técnica de vehículos o las primas de seguro, tanto para el vehículo como para la carga. Es, de largo, el sector que más impuestos paga para poder trabajar.

En Europa, el 80% de las mercancías transportadas lo hacen por la carretera, una tendencia que, según los expertos, aumentará en las próximas décadas, lo que conlleva necesariamente a entornos de congestión del tráfico y contaminación. Aspectos que son inherentes a las mayores necesidades de transporte por carretera que requiere la sociedad actual, y que el sector no hace sino que responder a ellas.

El transporte sigue estando en el punto de mira como principal causante de atascos y emisiones contaminantes. De lo primero quizás habría que pedir responsabilidades a la propia sociedad, que es la que requiere de sus servicios, sin ser verdaderamente consciente de ello, porque muchos piensan que las mercancías llegan a las estanterías por arte de magia. De lo segundo, de nada sirve los enormes esfuerzos que fabricantes y empresas han hecho en la última década para reducir prácticamente a la nada el impacto medioambiental de los vehículos, y la nula información que de ello llega a la opinión pública.

Pero, sin embargo, ambos factores constituyen un excelente argumento a los distintos gobiernos para establecer nuevas tasas que graven aún más esta actividad. Si los 24.000 millones de euros que este sector deja en las arcas públicas en los distintos países europeos, éstos recurren al establecimiento de viñetas que gravan el uso de los camiones en su trabajo diario.

En España, la controversia está centrada en estos momentos en la decisión que llevó el pasado año a la Diputación Foral de Guipúzcoa a establecer un peaje específico para los camiones que circulen por determinados tramos de sus carreteras y que, tras una denuncia efectuada por el Comité Nacional de Transporte, ha propiciado la sentencia condenatoria del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco.

Con un argumento ya conocido, de que lo recaudado servirá para el mantenimiento de las carreteras y paliar los efectos de la contaminación causante por el tráfico de vehículos pesados, algo que pocos creen, y los transportistas aún menos, la medida lleva funcionando desde hace comienzos de año,

Con lo que se ve, el transporte sigue siendo una interesante fuente de financiación, y que vale cualquier excusa para incrementar la presión fiscal sobre él. La Administración guipuzcoana ha recurrido la sentencia, amparada por el aval que le otorgó la Comisión Europea para establecer el peaje, y los transportistas, representados en este caso por el propio Comité Nacional, temen que, en caso de prosperar el recurso, el resto de las Comunidades Autónomas sigan el mismo ejemplo.

Y es que el ministro de Hacienda insta a las Comunidades a que respeten el límite de déficit que requiere la Unión Europea, y que mejor que recurrir al sector del transporte para equilibrar balances.

JAVIER PEDROCHE

Director

jpedroche@edpl.es

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