febrero
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SE VEÍA VENIR

Publicado en: Blog por F. Javier Pedroche

Ya tenemos sentencia europea. Uno de los puntos más controvertidos del esperado Reglamento de la Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres (ROTT), el que establecía la obligatoriedad de poseer al menos tres camiones para poder ser transportista, ha sido revocado por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Y no será porque no se había avisado, ya que desde diversos estamentos tantos europeos como del Tribunal de la Competencia español se alzaban voces denunciado que dicha medida contravenía la Directiva comunitaria.

La propia eurodiputada Izaskun Bilbao en el último Congreso de la CETM lo dejó bien claro, “la Directiva europea habla de uno o más camiones”, pero su aviso debió caer en saco roto, y el Ministerio de Fomento, aun sabiendo que quebrantaba la normativa comunitaria, mantuvo el texto inalterable. ¿Concesión a las asociaciones mayoritarias o un brindis al sol, mientras ganaba tiempo y retrasaba la publicación del ROTT?

Por su parte, Fomento ya ha anunciado que endurecerá los otros requisitos para que aquellos que lo deseen puedan convertirse en transportistas. Confiemos que esto no represente un nuevo retraso en la aprobación y posterior publicación de la normativa que tanto tiempo lleva esperando el sector.

Aun así, las reacciones por parte de la mayoría de las asociaciones transportistas no se han hecho esperar, mostrando su total desacuerdo con la decisión del tribunal europeo y anunciando poco menos que el apocalipsis para el sector, con una entrada masiva de “indocumentados” que romperán las reglas del juego. ¿Qué reglas?

Sin duda, la sentencia europea plantea un sinfín de interpretaciones que son abordadas según el punto de vista y la situación contractual de cada uno. Unos, los que están, argumentan que la medida producirá una nueva atomización del sector y mayor competencia de la ya existente. Otros, los que quieren entrar, dicen que no es lícito poner trabas a una profesión en una economía de libre mercado. Y ambas posturas cuentan con total legitimidad, posiblemente.

Si fuera cierto la entrada masiva de nuevos transportistas, principalmente autónomos, podría representar un nuevo parón, si no un retroceso, en el proceso de profesionalización que desde hace tiempo viene acometiendo el transporte en nuestro país, y que no termina de culminar, vaya usted a saber por qué. Y otra vez aparecen los autónomos como los principales culpables de la mala situación del sector. Es innegable que el sector necesita empresas grandes y fuertes, pero no siempre ello es garantía de profesionalidad y coherencia, mientras que negar en España la necesidad de transportistas autónomos es no querer ver una realidad de décadas.

Las reacciones a la sentencia europea denotan, una vez más, la propia debilidad de un sector que requiere proteccionismo del Estado para mantener sus estructuras, que su propia desunión le impide hacer frente a las constantes amenazas de las empresas cargadoras y de las distintas administraciones, y que le cuesta una barbaridad adaptarse a los nuevos tiempos.

Con una estructura profesional sólida de las empresas, unas relaciones igualitarias con los clientes y posiciones reales de fuerza frente a las administraciones y el afán que estas tienen por recaudar del transporte, seguramente una medida como la que ahora impone la Unión Europea no sería tan traumática como parece en la actualidad.

JAVIER PEDROCHE

Director

jpedroche@edpl.es

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