marzo
28

Sancionar a la víctima

Publicado en: Blog por F. Javier Pedroche

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Por si no fueran pocas las normativas que regulan el transporte, sus empresas y conductores también están sujetas a las Leyes de carácter general, como todo hijo de vecino. Sin embargo, las interpretaciones que se hagan de estas últimas parecen que son distintas dependiendo del colectivo de que se trate.

 

La Inspección de Trabajo y Seguridad Social ha multado a la empresa del conductor granadino, Jesús Madrigal Burgos, asesinado en junio pasado por un policía autonómico vasco en Navarra. Según el acta levantado, la empresa tenía que haber entrenado específicamente a su empleado en la evaluación de los riesgos psicosociales, incluyendo los de “violencia externa o de terceros”.

Aunque no dudamos que la sanción esté ajustada a derecho, pero lo que no se ajusta es al sentido común, muchas veces contradictorio con lo judicial. La Inspección de Trabajo considera que el conductor no hizo lo suficiente para valorar el riesgo de la situación, y le condena, o mejor dicho, sanciona a su empresa, por dejarse tirotear. Al parecer, es el estrés que emana de las largas horas de conducción, y las horas que pasan fuera de sus casas los conductores de mercancías, el que les hace más sensibles a situaciones de riesgo, y solo una formación específica y exhaustiva, les impide recibir tiros en una discusión.

Tampoco parece coherente que a una empresa se le juzgue por el comportamiento de sus trabajadores, suponiendo que éste hubiera sido inapropiado. Solo le ha faltado a la Inspección de Trabajo exigir a la empresa transportista que pida perdón ante tal desatino.

Lo curioso, es que no ha procedido, al menos que se sepa, con la misma diligencia contra la Ertzaintza o la Consejería de Interior del Pais Vasco, ya que el agresor no deja de ser un empleado de la misma, y la otra parte en aquella discusión de tráfico. Si la empresa de transportes debía velar por el comportamiento de su conductor, más todavía lo debería hacer los responsables en el gobierno vasco del agente armado. Razones obvias.

 

No dudamos que la sanción esté ajustada a derecho, pero lo que no se ajusta es al sentido común, muchas veces contradictorio con lo judicial. Tampoco se duda de que el conductor granadino tomara parte activa en la discusión por cuestiones de tráfico, pero de éstas hay miles todos los días en ciudades y carreteras, pero no suelen terminar a tiros, y menos con un agente de la autoridad como protagonista.

Es a estos a quienes compete, por su preparación y sus circunstancias, mantener la calma en situaciones difíciles y saber gestionar el estrés de los conductores, por muy profesionales que sean. Y eso, afortunadamente, es lo que hace la inmensa mayoría de los miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, que velan por la seguridad en nuestras carreteras.

Javier Pedroche

Director de la revista Truck

 

1 Comentario

Ya es lo que nos faltaba. Tenemos unos políticos de mierda que cada día valen menos, y ahora se suman los juzgados a esas fantasmadas.¿Qué nos queda? ¿Tendremos que tirarnos al monte y sálvese quien pueda? O hacer caso de aquel que dijo: ¡NO SE OS PUEDE DEJAR SOLOS!.

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