noviembre
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REGULAR LA CIUDAD

Publicado en: Blog por F. Javier Pedroche

Uno de los principales problemas a los que se enfrentan la mayoría de las ciudades ha sido tradicionalmente cómo regular la actividad de la distribución urbana. Una problemática que está acentuándose, ya que, según las previsiones de las Naciones Unidas, en el año 2050 el 68% de la población mundial, es decir, más de 6.500 millones de personas, vivirá en núcleos urbanos, 2.400 millones más que en la actualidad, lo que llevará consigo un aumento importante en el consumo de bienes y servicios dentro del ámbito ciudadano.

Pero este incremento del censo urbano viene acompañado de un cambio en los usos y costumbres de los consumidores, donde el comercio electrónico, que solo en España rozó los 40.000 millones de euros el pasado año, gana terreno frente al comercio tradicional, aumentando al mismo tiempo la entrega individual y personalizada frente al reparto colectivo de períodos anteriores.

A su vez, los objetivos de desarrollo sostenible marcados tanto por la propia Naciones Unidades como por la Unión Europea exigen la adopción de medidas anticontaminantes, lo que conlleva, entre otras medidas, necesarias restricciones al tráfico en las ciudades, que afectan directamente a los vehículos de reparto.

Nuevas circunstancias que vienen a agravar los problemas tradicionales aún sin resolver. Entendemos que no resulta tarea nada fácil poner orden el complejo entramado de necesidades que acapara cualquier ciudad, donde conviven comercios, restaurantes, hospitales y demás servicios, con muchos actores y muy diferentes entre sí. Sin embargo, la solución empieza a requerir cierta urgencia.

De lo que sí estamos seguros es que ya no sirven las viejas fórmulas de sálvese quien pueda. Las nuevas necesidades requieren contestaciones imaginativas, conscientes de que no existe la fórmula ideal.

Estamos en la era de la comunicación, y el intercambio de información entre empresas y consumidores resulta vital para el desarrollo sostenible de las ciudades, al igual que la logística corporativa o el establecimiento de plataformas. Las nuevas tecnologías. Por tanto, deben ser una herramienta fundamental para regular de una forma definitiva toda esta actividad.

Los nuevos modelos de furgonetas incorporan sistemas conectados que no solo sirven para una mejor comunicación de éstas con su base, sino que permiten la planificación de las rutas y las entregas de una forma mucho más eficiente, ahorrando tiempo dinero a las empresas de reparto.

Sin embargo, sin la intervención decidida de los gobiernos y, sobre todo, de las corporaciones municipales, todo esfuerzo puede resultar baldío. Una nueva regulación de las zonas de carga y descarga con plazas móviles en función de la necesidad en cada momento y que puedan ser reservadas para su ocupación, establecer nuevos horarios para esta actividad en consenso con los consumidores y comercios o promover el uso de tipos diferentes de vehículos según la zona y la configuración de cada zona de la ciudad, podría ser de mucha ayuda para que el tráfico de nuestras ciudades mejorara ostensiblemente.


JAVIER PEDROCHE

Director

jpedroche@edpl.es



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