marzo
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MALDITOS CAMIONEROS

Publicado en: Blog por F. Javier Pedroche

Hace unos días, el periodista y catedrático de Estructura de la Información de la Universidad de Sevilla, Ramon Reig, publicaba en El Correo de Andalucía un artículo de opinión que no dejaba muy bien parados a los camioneros. Basaba su crítica a este colectivo en un percance de tráfico vivido en primera persona por el autor, de los que ninguno somos ajenos, sin que ello tenga que ser responsabilidad de todo un grupo profesional determinado. Es cierto que a los camioneros se les reconoce fácilmente por el tipo de vehículo que conducen y que muchas veces la imagen identitaria es inevitable.

Sin entrar en lo inadecuada, inoportuna e injusta de la crítica, especialmente por venir de quien viene, un profesor de periodismo, lo cierto es que refleja en alguna medida la opinión que una parte todavía significativa de la sociedad mantiene sobre este colectivo de profesionales. Y lo triste, como le ocurre al autor del mencionado artículo, es que son opiniones basadas en tópicos decimonónicos.

Apelar a estas alturas al romanticismo de los profesionales de la ruta es como querer que nos pinten el dormitorio al óleo. El transporte ya no es lo que era, su profesionalización, como no podía ser de otra manera, responde a las nuevas necesidades, tanto de la actividad económica como de una sociedad de consumo que requiere la entrega inmediata de las mercancías. Si un camión no le cede el paso señor Reig, no es porque haya entablado una guerra personal entre ambos, sino porque seguramente llevará la misma o más prisa que usted. Y no porque el conductor de ese vehículo, que antes de ponerse al volante ha tenido que superar exámenes más exigentes que el de un turismo, quiera batir un récord de velocidad, sino porque así se lo exige o su cliente o su empresa, que con toda probabilidad estará dirigida por un economista, abogado o médico. Vaya usted a saber.

También critica el autor que la afluencia de camioneros en una parada ya no es “garantía de buen yantar”, como eso fuera culpa de estos profesionales. El camionero está obligado por ley a realizar una serie de paradas dependiendo del tiempo que lleve conduciendo, y detiene su vehículo obedeciendo a este imperativo legal, no donde sea su deseo. Y a veces, se ve obligado a pasar varias horas a escasos kilómetros de su domicilio porque no puede mover el camión hasta el tiempo que establece la ley. Tampoco eligen el lugar de la parada cuando son retenidos para no obstaculizar el tráfico de turismos al empeorar las condiciones meteorológicas o en operaciones de vacaciones y fines de semana.

Desgraciadamente, existen casos de camioneros conduciendo bajo los efectos de las drogas, pero esto depende a decisiones personales difícilmente extensibles a todo un grupo profesional, y las empresas y operadores de transporte ya están tomando las medidas que están a su alcance para minimizar el problema.

Posiblemente los camiones representen algunas veces un contratiempo en nuestro transitar vacacional o de negocios, pero ellos siempre que estén en la carretera lo harán por trabajo, siendo la pieza fundamental en el suministro de los productos necesarios para el transcurrir diario, desde la leche hasta el tornillo más pequeño.

El transporte, digámoslo de nuevo, es una actividad estratégica en la economía de cualquier país. Su papel trascendental viene dado por la necesidad de acercar las mercancías y los bienes de equipo desde su lugar de producción al de consumo o utilización y, hoy por hoy, el camión es el medio empleado mayoritariamente. Como en todas las actividades, hay buenos y malos profesionales, pero culpar de las malas praxis a todo un grupo, olvidando el importante papel que desarrollan para la sociedad, es incurrir en un error de extraordinaria envergadura.

JAVIER PEDROCHE

Director

jpedroche@edpl.es

1 Comentario

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