junio
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La paja en ojo ajeno

Publicado en: Editoriales Revista Truck por F. Javier Pedroche

Cuando no se tienen las ideas claras o un programa de gobierno concreto y meridiano, suele ocurrir que cada ministro campe por sus respetos de forma independiente, corriéndose en riesgo de caer en absurdas contradicciones, como la que se trae últimamente el Gobierno del Partido Popular con el dichos tema de los peajes en las autovías.

Cartel peaje portuguésRecientemente el ministro español de Industria, José Manuel Soria, remitió un escrito al Comisario Europeo de Transportes expresando su preocupación ante el establecimiento por parte del Gobierno portugués de peajes en sus autovías. ¿Les suena de algo? La idea, al parecer, parte de las peticiones propugnadas por la Plataforma promovida  por varias instituciones y organizaciones sociales, entre las que está la Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España, FENADISMER, en contra de estos peajes.

Es innegable el grave perjuicio que el establecimiento de estos peajes está representando para la economía de las empresas que dependen directamente del tráfico de mercancías y personas que utilizan estas vías. Y que, ante ello, nuestro ministro de Industria se preocupe por el desarrollo empresarial de la zona es encomiable. Lo malo de todo esto, es que las opiniones de sus colegas en el Gobierno no deben dirigirse en el mismo sentido, ya que hace unas semanas propugnaban las mismas medidas para las autovías españolas. Incluso la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, se apresuró a afirmar, en medio del debate, que con independencia de lo que decretase el Gobierno, en Madrid se implantarían.

Además, en una reciente Comisión Mixta Hispano-lusa, se debatió el tema buscando soluciones para facilitar el pago de los peajes, ya que el método implantado por los portugueses, no solo resulta más caro, sino que no facilita nada poder cumplirlo. O sea que se negocia en dos direcciones, una para que se quiten los peajes y otra para que se facilite su pago. Eso si es tener las ideas claras.

El gobierno español se opone al peaje en las autovías portuguesas, mientras aboga por su establecimiento en nuestro país.

Resulta fácil imaginar la cara que estarán poniendo los prebostes europeos al recibir una solicitud desde España para que se suspendan o se limiten los peajes en las vías portuguesas, al mismo tiempo que salta la noticia de la adopción del pago de una tasa en las principales autovías españolas, máxime cuando se han construido con dinero público y utilizando los anteriores trazados de las carreteras nacionales, por lo que, en la mayoría de los casos, no existen vías alternativas. Vamos, que ellos no y nosotros sí. La paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.

En España se ha impuesto la política del mal llamado copago, mal llamado porque en realidad debería denominarse repago, ya que el primer concepto define un pago a medias, mientras que el segundo es abonar algo varias veces. ¿Y no es este el caso?

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