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DIÉSEL

Publicado en: Blog por F. Javier Pedroche

Aunque la cruzada contra el diésel empezó hace ya algún tiempo, lo cierto es que últimamente la batalla parece haberse endurecido. A la vuelta de vacaciones con toda seguridad nos encontraremos con una subida en los impuestos que gravan el gasoil, como primera medida disuasoria, si bien es verdad que el gobierno ya ha anunciado que los transportistas gozarán de un régimen especial, ya que representa una parte importante de sus costes de explotación.

No obstante, el aterrador alegado pronunciado por la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha sembrado de incertidumbre en todos los sectores afectados. No es la primera vez, ni será la última, que un miembro de la Administración pública se pronuncia en contra del combustible más extendido en el transporte, pero esta vez, la rotundidad de “el diésel tiene los días contados” ha puesto en pie de guerra a más de uno.

Es evidente que los altos niveles de contaminación registrados principalmente en los grandes núcleos de población requieren respuesta inmediata por parte de las autoridades. Sin embargo, la generalización del diésel como causante principal de este fenómeno comporta circunstancias colaterales de muy difícil solución. No vamos a entrar en cuál es el combustible más contaminante, una discusión que no nos llevaría a ninguna parte, pero decía el sabio que lo perfecto es lo más opuesto a lo posible, y en el caso del transporte y el diésel esta máxima cobra aún más sentido.

Si ya resulta complicado imaginar a corto o medio plazo la completa sustitución de todos los turismos con motores de combustión por aquellos movidos con energía eléctrica, por ejemplo, al traspasar la cuestión al sector del transporte y la distribución, el hecho se nos antoja poco menos que imposible.

Lo que parecen olvidar nuestras autoridades es que, hoy por hoy, el diésel sigue siendo imprescindible, ya que es el combustible utilizado por la práctica totalidad de los camiones que circulan por el mundo y por las furgonetas que abastecen nuestras ciudades.

Además de los enormes esfuerzos que han hecho los fabricantes por mitigar los efectos nocivos de los motores de combustión convencionales, en la próxima edición de la IAA en Hanover veremos los últimos desarrollos tendentes a conseguir un transporte mucho más sostenible y seguro. Camiones con motores eléctricos, híbridos, de gas natural e incluso de conducción autónoma, son ya una realidad, pero aún dista mucho tiempo para que puedan representar una alternativa real al diésel.

En unos casos, los eléctricos, por la insuficiente autonomía con la que cuentan actualmente; en otros, los de gas, por la aún escasa red de abastecimiento existente en los principales corredores del transporte, y la conducción autónoma, porque legislaciones y condiciones de las infraestructuras ralentizan su desarrollo.

Estos son los aspectos que se debería tener en cuenta a la hora de hacer afirmaciones gratuitas que, como ha sido el caso, pueden ser malinterpretadas. El transporte camina irremediablemente hacia nuevas energías, y su desarrollo es imparable, pero mientras éstas se incorporan de forma masiva y generalista, todavía pasarán años, y posiblemente décadas, en las que el gasoil seguirá siendo imprescindible para poder hacer llegar todas las mercancías desde sus lugares de producción hasta los de consumo.

JAVIER PEDROCHE

Director

jpedroche@edpl.es

1 Comentario

Hola Javier, como bien dices, el diesel es imprescindible para el sector del transporte, y difícilmente sustituible a medio plazo por otro tipo de energía. Veremos cómo nos afecta la subida del diésel… ¡Un abrazo, Javier!

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