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DESCARBONIZACION

Publicado en: Blog por F. Javier Pedroche
El camión es algo más

La Unión Europea está empeñada en conseguir la total descarbonización del transporte, y no nos referimos a prohibir las míticas máquinas de vapor que hacían las delicias de los entusiastas ferroviarios, esas ya se extinguieron hace décadas, sino de reducir drásticamente, si no eliminar, la dependencia del petróleo, y evitar así los efectos nocivos de los gases efecto invernadero.

El propósito, así dicho en genérico, no admite la más mínima controversia, ya que está en juego la propia subsistencia del planeta. Lo que sí da lugar a, no una, sino muchas dudas, es la forma en que se está afrontando el problema. Tras la drástica reducción de las emisiones de NOx y partículas mediante las exigentes normativas Euro, la Unión Europea ha establecido unos límites de emisiones de CO2 calificados como “muy exigentes” por parte de algunos fabricantes y de “imposibles de cumplir” por parte de otros.

La cuestión es que reducir las emisiones de CO2 un 15% para 2015 y un 30% para 2030, 31% en el caso de los comerciales ligeros, lo deja en manos de los fabricantes, quien tendrán que hacer frente a fuertes inversiones, y deberán ser ellos quienes apuesten por las soluciones de futuro.

El gas natural y los motores eléctricos se reparten, de momento, las apuestas, el primero en la larga distancia y la electricidad para la distribución urbana. Todo ello sin que las administraciones ni hayan dicho esta boca es mía sobre cómo piensan dar cobertura a todos esos vehículos. Una vez más se ha decidido empezar la casa por el tejado, dejando, o más bien obligando, que los fabricantes pongan en el mercado sus gamas más sostenibles sin que exista la necesaria infraestructura de abastecimiento y recarga para ellos.

Y por si esto fuera poco, los sesudos legisladores de la Unión Europea se obstinan en promover el vehículo eléctrico, beneficiando indirectamente la economía china,   principal poseedora tanto de la tecnología como de su producción, en lugar de haber promovido con anterioridad la investigación y el desarrollo de las baterías para que una mayor eclosión de las motorizaciones eléctricas e híbridas recayera en la cada vez más maltrecha economía europea.

En España, baterías al margen, la pregunta que subyace ante el panorama establecido por nuestros legisladores en cómo vamos a producir toda la energía eléctrica que sería necesaria para abastecer, pongamos, solo la mitad del parque actual de vehículos si fueran sustituidos por motores eléctricos, y si eso representaría una mejora en el medio ambiente. No olvidemos que el carbón sigue siendo la tercera fuente de producción de electricidad en nuestro país, con catorce centrales térmicas, de las que nueve de ellas está previsto cerrar antes de finales del 2020, como también está en estudio la clausura de las centrales nucleares existentes.

Es cierto, que hoy por hoy, España posee más potencia eléctrica instalada de la necesaria, quien lo diría a tenor del precio que tiene la electricidad en nuestro país, pero un estudio de la potencia necesaria y su fuente de producción para abastecer al parque automovilístico cuando éste pase a modo eléctrico nos evitaría muchos quebraderos de cabeza e improvisaciones en un futuro cada vez más cercano.

JAVIER PEDROCHE

Director

jpedroche@edpl.es

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