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CULPAR AL CAMIÓN

Publicado en: Blog por F. Javier Pedroche

El camión ha vuelto a ser objeto de la actualidad informativa y, como no podía ser de otra forma, en su carácter más marcadamente negativo. Esta vez porque las organizaciones terroristas lo han elegido como arma eficaz para acabar con la vida de inocentes que lo único que buscan en esta vida es poder vivir en paz.

Niza primero, con Berlín y Jerusalén después, han sido escenarios de la mayor vileza del ser humano, aquél que pretende imponer sus ideas por la fuerza, y en estos tres casos ha sido el camión el medio empleado para acabar con la vida de decenas de personas, y herir a otras tantas.

Poniendo por delante el dolor de las víctimas y sus familiares, con los que nos solidarizamos sin ningún tipo de reservas, resulta difícil valorar cómo este uso tan vil y alejado por completo del que los camiones desempeñan en la sociedad puede tener para la imagen de un sector, ya de por sí deteriorada. Un sector que como única finalidad tiene la de transportar los diferentes bienes de consumo, de equipo y demás mercancías, entre los puntos donde son producidos hasta donde son empleados o consumidos.

Tras el atentado terrorista de Berlín hemos asistido a cómo los distintos periódicos y cadenas de radio y televisión, han descubierto el camión, una herramienta de trabajo que lleva en nuestras carreteras más de cien años, sin pararse a analizar el importante papel que estos vehículos desarrollan en la sociedad.

En tertulias radiofónicas varios miembros del sector tuvieron que explicar, y defender en algunos casos, los extraordinarios sistemas de seguridad con los que cuenta en la actualidad un vehículo industrial ante el desconocimiento general de periodistas y contertulios, mientras que las medidas adoptadas por distintos ayuntamientos durante las pasadas fiestas navideñas tampoco ayudaron a disminuir esa paranoia camioneril.

El atentado de Berlín no fue hecho por un camionero, sino por un terrorista con un camión, y fue el camionero, el polaco Lukasz Robert, quien pagó con su vida haber intentado evitar la masacre. No recordamos tal preocupación por la seguridad de los aviones tras el ataque a las torres gemelas, y este medio de transporte ha seguido considerándose como uno de los más seguros.

En el caso del transporte, el problema no reside en los camiones, sino en la inseguridad y la cantidad de robos que los conductores padecen día a día, un hecho que las diversas asociaciones profesionales vienen denunciando desde hace años con escaso éxito hasta el momento por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, a pesar de los esfuerzos realizados.

La soledad de la profesión y la falta de aparcamientos vigilados para poder cumplir las horas de descanso estipuladas por la Ley convierten a los conductores y sus vehículos en presa fácil para delincuentes comunes y, ahora como se ha visto, para terroristas, un peligro aún mayor no solo para ellos, sino para la sociedad en general. Toca tomar medidas urgentes, pero ya.

Javier Pedroche

Director

jpedroche@edpl.es

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