junio
23

CRISIS

Publicado en: Blog por F. Javier Pedroche

El presidente de la CETM, Ovidio de la Roza, fue taxativo en la pasada asamblea de la principal patronal del transporte, amenazando con medidas de presión si el nuevo gobierno recientemente constituido no da respuesta de forma inmediata a los graves problemas por los que atraviesa el transporte, agravados en los últimos meses por una subida continuada en el precio del combustible.

No es la primera vez que desde el sector se lanzan avisos de paralización, ni seguramente  será la última, con escaso éxito, por cierto, y solo el tiempo señalará si el aviso de De la Roza esta vez va en serio o fruto de un calentón en un escenario propicio para ello.  Lo que resulta incuestionable es las concatenación de factores que están convirtiendo la atmósfera que rodea a este sector en poco menos que irrespirable. Desde las asociaciones sectoriales y desde los propios transportistas no paran de reivindicarse problema tras problema, algunos desde tiempos que ya ni se recuerdan, pero el transporte solo tiene uno, el no ser considerado una actividad estratégica para el desarrollo económico de un país, que denota su fragilidad de cara a los depredadores.

Este aspecto es el que está llevando a los jóvenes a no contemplar el transporte dentro de sus aspiraciones profesionales, y no solo por un tema salarial, que también. Otro presidente, esta vez de la asociación de transportistas internacionales ASTIC , Marcos Basante, avisaba unos días antes que en España hacen falta 15.000 conductores, una precariedad que se acentuará en los próximos años si todos, Administración, cargadores y los propios transportistas, no ponen remedio inmediatamente.

Escaso plazo le ha dado la Confederación al nuevo gobierno para plantearle un ultimátum, pero poca sensibilidad ha mostrado el nuevo ministro de Fomento al no invitar a los máximos representantes del sector a su toma de posesión. Posiblemente no sea un error achacable al propio Ábalos, pero sí a los distintos responsables que llevan años siendo interlocutores del sector con indiferencia del que ocupe el sillón de uno de los Nuevos Ministerios, y que bien podían haber advertido al nuevo titular de semejante ninguneo.

Y por si esto fuera poco, aparecen los cargadores con sus eternas presiones sobre las 44 toneladas, amparándose esta vez, en una supuesta preocupación por el medio ambiente. Es hora de dejarse de tonterías y falsas excusas. A las empresas cargadoras lo que les preocupa es su cuenta de resultados y un aumento de sus márgenes en aras de abaratar los costes del último escalón, el transporte. Parece como si la mal llamada economía colaborativa tuviera entre sus principios el transporte a coste cero, o casi. Si a los cargadores tanto les preocupa el medio ambiente, quizás estén dispuestos a cargar ellos con el incremento de coste que ello conlleva.

Naturalmente que el transporte tiene sus propias tareas que resolver, quizás la atomización y la competencia desleal sean los más gravosos, pero mientras los que se surten de sus servicios no levanten la bota del cuello, y la Administración, nacional y comunitaria, no resuelva los aspectos que le son competencia, como el paquete de movilidad o la incertidumbre sobre la nueva fiscalidad sobre los combustibles, pocos avances se podrán registrar.

Del nuevo aplazamiento en la publicación del ROTT, que lleva más retraso que la construcción de la Sagrada Familia, ya ni hablamos. ¿Para qué?

JAVIER PEDROCHE

Director

jpedroche@edpl.es

Deja un comentario

Nota: ¡Gracias por su comentario! Sera revisado antes de su publicación.