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Ni pymes ni autónomos

Publicado en: Editoriales Revista Truck por F. Javier Pedroche

Camionero y tacógrafo
Si uno analiza pausadamente las distintas medidas económicas aprobadas en lo que llevamos de Legislatura tiene la impresión de que tanto el gobierno central como algunos de los autonómicos se han propuesto acabar de una vez por todas con la mayoría de los autónomos y las pymes de este país, que, sin embargo, representan un coeficiente importante en la estructura empresarial.La Ley de Reforma Laboral, tan exaltada por el gobierno en su más que apuesta por la creación de empleo, ha servido, por el contrario, a incrementar el número de desempleados por el abaratamiento del despido para las grandes empresas, que les ha permitido, bajo el paraguas de la crisis adelgazar sus plantillas y aumentar sus beneficios. Mientras tanto, las pymes y autónomos han visto abocados a tener que mantener sus plantillas ante la falta de liquidez y la drástica interrupción de sus tradicionales líneas de financiación.

La Ley de Morosidad, en la que se incluían a las Administraciones Públicas, ha demostrado con el tiempo lo que todos temían, que era un papel mojado sin visos de cumplimiento. Y de nuevo las empresas con menor capacidad económica son las que se ven obligadas a cerrar. Incluso en aquellas decisiones más acertadas, el gobierno demuestra no tener el menor sentido de la oportunidad ¿O sí? Y es que el decreto del 21 de diciembre que amplia los conceptos retribuidos que deben incorporarse a las nóminas, siendo una medida de la máxima coherencia, no parece el mejor momento para introducirla, dado el nivel de precariedad de nuestras pequeñas y medianas empresas.

el gobierno central como algunos de los autonómicos se han propuesto acabar de una vez por todas con la mayoría de los autónomos y las pymes de este país

Poca oportunidad, como la que ha demostrado el gobierno vasco suprimiendo el régimen de módulos para una buena parte de autónomos, entre ellos, los transportistas, una medida que afectará a 4.300 profesionales de la carretera o, lo que es lo mismo, el 70% de las empresas vascas de transporte. Las Haciendas forales vascas se anticipan así a una decisión que los distintos gobiernos centrales han contemplado en diversas ocasiones, sobre todo, presionados por las grandes flotas, que veían en este sistema una calara discriminación positiva para los pequeños transportistas.

Y posiblemente sea verdad, aunque las grandes flotas también cuentan con otra serie de ventajas en la adquisición de los vehículos, neumáticos o combustible a las que no acceden los autónomos. Lo discutible en esta ocasión otra vez es el momento elegido. La avidez recaudatoria de las distintas administraciones no tiene límite, y lo que puede ser una solución perentoria para sanear las arcas públicas, puede concluir en el desmantelamiento del tejido empresarial de este país, con el peligro que ello acarrea. Vox populi “Pan para hoy y hambre para mañana”.

Y a pesar de este panorama, el número de autónomos, es decir, los trabajadores por cuenta propia, sigue aumentando en nuestro país seis veces más rápidamente que la media europea. Y es que el autoempleo está siendo el principal resultado de la reforma laboral. El aumento de despidos y EREs de las grandes y medianas empresas, en especial a trabajadores de mediana edad, está provocando que éstos tengan que instalarse por cuenta propia, sin que ello significa un futuro asegurado y mayor recaudación por parte de la Seguridad Social. Y si no, al tiempo.

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