noviembre
24

Las 44 toneladas

Publicado en: Editoriales Revista Truck por F. Javier Pedroche

Camiones de 44  toneladas

Cada vez que se habla en nuestro país de modificar la carga máxima permitida para los vehículos de transporte asistimos a un auténtico cataclismo de manifestaciones en uno u otro sentido.Ocurrió cuando se planteó la posibilidad de ensayar con las combinaciones 60 toneladas de peso total y de 25,25 metros longitud, y está ocurriendo ahora en pleno debate de si el gobierno aprobará definitivamente las 44 toneladas en todo el territorio nacional, a semejanza de lo que hicieron los catalanes a principios de este año.

Pero más allá de la idoneidad de esta medida, el tiempo lo dirá, lo verdaderamente reseñable es la desastrosa forma en que este tipo de cuestiones de acometen por parte de los estamentos afectados. El transporte español viene adoleciendo durante décadas de un contumaz inmovilismo que le ha ido haciendo perder paulatinamente competitividad frente a sus homólogos europeos. Su postura de queja permanente y la falta de adaptación a los tiempos modernos hay propiciado que otros sujetos de la cadena logística se aprovechen e intenten modificar las normas a su entero beneficio.

 

Hasta que los transportistas no lideren las iniciativas, los cargadores se seguirán aprovechando de ello

 

La presión ejercida por los cargadores para ampliar la capacidad de los vehículos, sin que ellos tengan que pagar los mayores costes que ello conlleva ni, por supuesto, aceptar un incremento en las tarifas que ahora se pagan, es una buena prueba de esto. Está claro que la mayor carga transportada por el mismo precio redunda en los beneficios de estas empresas en detrimento de los transportistas.

Y en medio, la Administración, que no se entera de la misa la mitad y que, como nos tiene acostumbrados, no hace otra cosa que dar palos de ciego sin saber a qué atenerse. Eso, o utilizando el transporte como arma política, que es la apariencia que tiene la medida tomada por el Servicio Catalán de Tráfico aprobando las 44 toneladas en su ámbito territorial. Y es que con un parque de unos 31.000 camiones pesados sólo 2.800 se han inscrito en este programa, lo cual demuestra que una necesidad muy general no era.

En Holanda, por poner un ejemplo que ahora Cataluña quiere imitar, cuando el Ministerio de Transportes quiso probar las 66 toneladas reunió a cargadores y transportistas y les propuesto realizar un proyecto piloto en el que todos se vieran beneficiados, y el acuerdo llegó enseguida. Tanto, que los propios cargadores costearon parte de las inversiones en material móvil que debían afrontar los transportistas, además de establecer un justiprecio para el transporte. Por algo, las estructuras del transporte holandés son de las más modernas del mundo.

En España ocurre todo lo contrario, y las relaciones contractuales entre cargadores y transportistas se interpretan como una guerra abierta, sin posibilidad de arreglo ni entendimiento. La única solución siempre es buscar el arbitraje del Ministerio de Fomento, pero aquí ocurre lo mismo que en el futbol. En el mejor de los casos el árbitro barrerá para el más poderoso, y en el peor de ello, será un mal árbitro con lo que el partido terminará siendo un desastre. Eso sí, dará carnaza para todo tipo de comentarios, y mientras tanto los transportistas en precario.

 

1 Comentario

[…] ¿Qué tal una solución a la «holandesa» para estos menesteres? Allí, el Ministerio de Transportes planteó las 66 toneladas juntando a cargadores y transportistas para realizar, de forma conjunta y con el acuerdo de las partes, un proyecto que beneficiase a todos. El acuerdo llegó rápidamente en un país que goza de una de las estructuras de transporte más modernas del mundo, como recuerda el especialista Javier Pedroche. […]

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