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LA FORMACIÓN NO IMPORTA

Publicado en: Blog por F. Javier Pedroche
VLV -041102 0270

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Si en los siglos XVI y XVII la picaresca era uno de los temas más abordados por la basta literatura española de aquella época, incluso llegamos a exportar el concepto, hoy en día ésta ha pasado a las primeras páginas de los periódicos, sólo que hemos modificado la definición, ahora la llamamos fraude o corrupción. Entonces era una forma de crítica frente a la degradación de las instituciones y afectaba a las capas sociales más bajas, hoy se ha convertido casi en una forma de vida e incumbe a todas las clases sociales.

En España nos hemos acostumbrado a tirar por el camino más corto, algunos para enriquecerse y otros, los más, para evitar rutas tortuosas y complicadas. Por eso, y desgraciadamente, la frase que más popular se he hecho en estos últimos tiempos es la de “El que no lo hace es porque no quiere”, lo que denota la carencia de conciencia social que aflora en la población.

Un ejemplo de ello es la denuncia llevada a cabo por Fenadismer por el supuesto fraude, los Juzgados deberán dictaminar si lo es o no, en la obtención de títulos de capacitación para ejercer la profesión de transportistas. Vaya por delante que no es un tema que afecte a la seguridad, sino que se trata de un título administrativo para poder crear una empresa transportista, pero si señala la poca importancia que en España le damos a la formación, y no nos referimos ya a los recortes presupuestarios en este departamento, sino al que debe recibirla. Buscar el sitio donde los exámenes son más sencillos, lo demuestra.

Alguien dijo una vez que “si la formación se considera cara, que se pruebe con la ignorancia”. Y eso es lo que parece que subyace en todo esto, obtener el título de forma más o menos fácil y luego ya se verá. Pero eso es también lo que conlleva la globalización mal entendida o una Unión Europea mal construida, donde se establecen unos niveles de capacitación para ejercer ciertas profesiones, pero deja en manos de cada uno de los países a la hora de establecer los mínimos para obtener el título.

En países como Portugal y Rumania algunos “listillos” se han percatado de este hecho, y promueven academias para captar transportistas de otros países en las que obtener el título de capacitación les resulta más sencillo. Y eso, a pesar de que la normativa europea exige que cada uno lo obtenga en su país de residencia, un detalle que se pasa por alto con total alevosía.

El transporte, tanto hoy como en el futuro que se avecina, requiere un alto grado de profesionalidad y grandes conocimientos para hacer frente a la fuerte competencia de otros países y a las nuevas necesidades de los clientes. Transportar ya no consiste solo en llevar mercancías de un lugar a otro, ahora se trata de concebir operaciones logísticas en las que prime la calidad del servicio y el valor añadido a los clientes. Y eso exige formación. Conseguirla deficientemente no nos va a hacer más competitivos. Luego nos quejaremos de que los cargadores solo eligen al transportista por precio.

Javier Pedroche

Director

jpedroche@edpl.es

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