septiembre
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Francia no quiere camiones

Publicado en: Blog, Editoriales Revista Truck por F. Javier Pedroche

Renault Trucks carretera

Circular por Francia se está convirtiendo en toda una hazaña para aquellos que se aventuran a atravesar sus fronteras con sus camiones, especialmente si llevan placas españolas. Hasta ahora, al llegar el período estival e iniciarse la campaña de los productos hortofrutícolas, lo normal, si es que de este modo puede calificarse la barbarie, es que nuestros camioneros se encontraran con un piquete “informativo” de agricultores galos, que “amablemente” les ayudaban a descargar los semirremolques. Este año, desgraciadamente no ha sido una excepción ante la pasividad, una vez más, de los gendarmes franceses.

No sabemos si en la reunión que a finales de julio mantuvo Mariano Rajoy, con su homónimo francés, el “español” Manuel Valls, le sacaría el tema, pero nos tememos que no, no vaya a incomodarse el señor Valls. Y es que está claro que al gobierno francés de François Hollande no parecen caerle simpáticos los camiones, o al menos eso es lo que se desprende de cada medida que adoptan relacionadas con el transporte por carretera. Y eso en un país como el vecino, de tránsito obligatorio, tanto para nuestros transportistas como para los colegas portugueses que habitualmente realizan la ruta internacional, no es nada bueno.

Si se extiende la prohibición de pernoctar en los camiones a otros países puede afectar al propio desarrollo de los futuros camiones

Tras muchos meses dándole vueltas y amenazando con la ecotasa, y después de sucesivos aplazamientos por la resistencia social dentro de los propios ciudadanos franceses y organizaciones empresariales, parece que la última decisión es sustituirla por un peaje de tránsito, como ha anunciado la ministra del negocio Ségolène Royal. Y decimos parece, porque visto lo visto, uno ya no puede fiarse de nada. Este peaje de tránsito no es más que una ecotasa pero con un nombre apropiado, porque el anterior impuesto, de eco tenía lo que un servidor de matemático cuantico. Así que al pan pan, y al vino vino.

Pero no conforme con eso, que va a afectar a los 100.000 camiones que diariamente cruzan la frontera española camino de cualquier país comunitario, acaban de aprobar una Ley para la lucha contra la competencia social desleal, cómo les gusta a los franceses los nombres rimbombantes, que castiga a los camioneros que hagan el descanso semanal de al menos 45 horas en la propia cabina del camión. Y no se andan con chiquitas, 30.000 euros de multa y un año de prisión que organiza el trabajo de sus trabajadores. Adopta así una medida similar tomada en Bélgica unos meses antes, si bien allí la multa “solo” era de 1.800 euros.

Posiblemente, tras estas medidas se halle un trasfondo social, un intento de proteger a los trabajadores, a los profesionales de la carretera, pero denota un amplio desconocimiento del mundo del transporte, sus estructuras y sus necesidades.

Y es que no sólo afecta a los conductores y a las empresas de transporte, ya que de estandarizarse esta medida, la adquisición de camiones y, por tanto, el desarrollo de futuros y presentes modelos, debería experimentar un cambio considerable. El especial empeño en mejorar el confort y la vida a bordo emprendido por los fabricantes de camiones a lo largo de los tiempos va a carecer de sentido, y el interior de las cabinas deberá ser repasado. Algunos fabricantes ya aportan soluciones y han desarrollado cabinas en las que el espacio destinado a las literas es sustituido por una mesa y butacas grandes para tiempos de descanso. Y es que, como siempre, la industria se adelanta a los políticos.

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